28 noviembre, 2022

Bitácora

Periodismo & Liderazgo

Bitácora 694.-

Joaquín Antonio Quiroz Carranza

 

A finales del año 2019 comenzó una nueva era, la del Covid-19 y las medidas de contingencia: La sana distancia, el cubrebocas, el confinamiento, las prácticas de higiene recurrentes, el gel antibacterial, caretas, anteojos, guantes de látex, escafandras, en algunas partes se aplicaron de forma voluntaria y en otras obligatoriamente. Esta contingencia detuvo el comportamiento “normal” de la humanidad casi dos años, las verdaderas consecuencias aún están por analizarse. 

 

Voces disidentes al cientificismo global convocaron a la reflexión y propusieron alternativas, pero toda opinión diferente fue sometida a la inquisición y sus exponentes fueron acallados, cerrando toda discusión sobre la diversidad de opciones para atender esta y otro tipo de eventualidades normales en el desarrollo evolutivo de las especies biológicas.

 

Vale la pena reflexionar sobre esta línea, desde el punto de vista del pensamiento crítico. Una de las preguntas que aún es necesario responder es: ¿por qué se aplicó el precepto de pandemia al coronavirus y no se aplica a otros fenómenos con igual o mayor letalidad? Durante los años 2020 y 2021 se registró el fallecimiento de casi 5 millones de seres humanos, la causa se dijo fue el Covid-19. 

 

Pero, y de acuerdo a datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud, cada año fallecen en el mundo 17.9 millones por problemas cardiovasculares, más de 8 millones de personas a causa del tabaco, 9 millones por cáncer, 3.9 millones por enfermedades respiratorias, 3 millones por alcoholismo, 2.8 millones por obesidad, 2.6 millones por errores del complejo médico-farmacéutico, 1.6 millones por diabetes, 1.3 millones por accidentes de tránsito, y para ninguna de estas situaciones se han decretado medidas como las que se aplicaron en el caso del Covid-19.

 

¿Qué medidas, como las asumidas para el Covid-19, ha decretado la OMS y los gobiernos del mundo contra el tabaco, las bebidas alcohólicas, los productos cancerígenos, los productos que causan obesidad, las actividades laborales altamente sedentarias, los vehículos que alcanzan grandes velocidades, entre otras? respuesta: ninguna, excepto declaraciones, cumbres, reuniones, etiquetados, normas oficiales, etc. 

 

Desde esta perspectiva, lo asumido por la OMS y los gobiernos de los distintos países, resulta altamente hipócrita, gritan como loros en el caso del Covid-19 y callan como momias respecto a las otras pandemias, ¿por qué? simplemente por los grandes intereses económicos que giran ante esos fenómenos: los verdaderos poderes mundiales son los monopolios farmacéuticos, las compañías tabacaleras y de bebidas alcohólicas, la industria química, automotriz y petrolera. 

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