Últimas Noticias

Cempasúchil, flor de las cuatrocientas vidas





Por Joaquín Antonio Quiroz Carranza
Como ornato en parques y jardines, símbolo de respeto para aquellos que se adelantaron a la posteridad, pigmento para dar color a las aves, peces y crustáceos de consumo humano, y elemento indispensable de las artes gráficas amigables con el ambiente, el cempasúchil fueuna de las plantas para extraercolor amarillopara su aplicación en murales, mascarones y textiles prehispánicos, contribuía a representar la idea del sur, el espacio donde reposan los bienes materiales necesarios para la existencia de los seres humanos. El amarillo simbolizaba las cosechas, las cosas que podemos ver y tocar y el lugar donde nace la lluvia. Del maíz amarillo fueron hechos los músculos, la piel y los tendones de los humanos.
Para los pueblos originarios el color es parte indisoluble de la vida, por ello los textiles, las ollas y cazuelas, y otros bienes materiales se tiñen o colorean para ornamentar todos los rincones de la vida cotidiana. El concepto de color o Tlapalli, ha perdurado en el habla mexicana como un nahuatlismo, usado coloquialmente en “tlapalería”, deformación que significa tienda de colores o tintes.
Los colores principales en el Día de Muertos son los amarillos y anaranjados provenientes del cempasúchil, en sus diversas variedades. Representa en camino de las ánimas para su correcto regreso a su morada, tras su visita al mundo de lo vivo. Pero además de los simbolismos mágico religiosos, el cempasúchil o Tagetes erecta, es una planta muy socorrida en el ámbito de la medicina tradicional, pues se recomienda para problemas gastrointestinales como: el “empacho”, la diarrea, los cólicos, el “enfriamiento estomacal”, el vómito, la “caída de cuajo”, la indigestión, la “baba de los niños”, el “pasmo de muelas” y contra los parásitos, así como para afecciones hepáticas y bilis. Además de las enfermedades culturales como el “espanto”, el “mal de aire” y el “susto”. Es excelente para enfermedades de la piel y las vías respiratorias.
Las formas farmacológicas para su uso medicinal son cocimiento, infusión, sahumerio o extracción oleosa para administrar por vía oral o tópica untada o inhalada. Los efectos medicinales se deben al aceite esencial, donde se han identificado geraniol, limoneno, mentol, ocimeno, flavonoides y carotenoides, uno de los cuales es la luteína, el clásico pigmento amarillo de estas flores del cempasúchil. La luteína, además de ser un excelente compuesto para fortalecer la salud ocular, pues previene la formación de carnosidades oculares y la pérdida de la visión, permite colorear la vida.
La luteína le da al cempasúchil su capacidad tintórea, mediante la cual se puede dar color amarillo a textiles, maderas, papeles, productos alimentarios, postres y muchos más. Reinsertar en la vida cotidiana, en los procesos educativos, el uso de pigmentos de origen prehispánico, permite a los usuarios observar como la vida moderna esta plagada de engaños, mediante los cuales se vende el paradigma de lo industrial y procesado como lo correcto, cuando en la naturaleza están los materiales y recursos necesarios para conservar la salud y desarrollar procesos culturales.
El colorante amarillo ofrecido por el cempasúchil puede usarse en vehículos acuosos, alcohólicos, grasos y minerales, es posible desarrollar aplicaciones para madera, papel, textiles, pieles, como pinturas al óleo, crayolas, gises, entre otros. Los grandes muralistas mexicanos como Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, sí como otros artistas de renombre como Frida Kahlo, experimentaron intensamente los pigmentos naturales.
Particularmente Frida, dejó una pequeña interpretación muy personal sobre los colores, donde, además de otros dice “amarillo: locura, enfermedad, miedo, parte del sol y de la alegría; Más locura y misterio, todos los fantasmas usan trajes de éste color o cuando menos su ropa interior”
El estudio, revaloración y recuperación de las técnicas y procedimientos ancestrales para obtener y usar colorantes y tintes naturales, no es solamente una posición ideológica cultural, sino sobre todo un accionar en contra de los monopolios químicos y de aquellos otros que bajo el fantasma de lo “orgánico” y “natural” se apropian del conocimiento popular y lucran con lo ancestral y tradicional.
Por lo antes mencionado se han desarrollado diversos esfuerzos para promover el re-conocimiento y uso local y doméstico de los tintes naturales mexicanos, entendiéndoloscomo un complejo cultural y biológicoque debe considerarse patrimonio cultural material e inmaterial de la humanidad.

Si el lector desea conocer más acerca de los colorantes y tintes naturales desde una perspectiva informada y práctica, puede dirigirse al Proyecto El Ahuehuete, herbolaria, en Tequisquiapan, Querétaro donde podrá encontrar orientación para disponer de estos materiales y así usarlos en actividades artísticas y culturales. Correo: elahuehuete.herbolaria@gmail.com o al cel. 442-3775127.

¿Qué opinas de esta noticia?

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.